domingo, 21 de junio de 2009

Cajas

De pequeño no entendía porqué las cajas albergan mucho menos de lo que podrían. Porqué al comprar un aparato, que tú veías simple y fácil, no te lo daban tan fácil y tan simple. Rellenaban y proponían cacharros, muchas de las veces inútiles, desperdiciando papel, plástico, tinta, dinero, espacio. Al fin, dando mucho menos de sí, lo mínimo, seguramente. Pero es que así también se conseguían otras cosas, no más que sus principales objetivos: satisfacer, al usuario en este caso.
Y es que todos somos usuarios, usuarios de la expectación, aquella misma que surge en el instante de despellejar una caja, de desencajar cada uno de los cierres y pliegues que en ella se esconden, quizás, para siempre. Y, burlándonos una y otra vez, son ellos, los siempre comunes e imperceptibles que forman la existencia, con cada una de sus dobleces, de sus arrugas o articulaciones, aquello que nunca nos olvida, que siempre, escondido, espera, aquello que podríamos bien llamar, y a gritos, la ilusión de la vida, el amor.

The Daily Dream: Gary Jules - Mad World

1 comentario:

Nerea dijo...

Es un texto precioso.